¿A ROCÍO NAHLE LE GUSTA EL PROTAGONISMO O SU GABINETE ES INEPTO?
Por Si Estaban Con El Pendiente
Quetzalli Carolina Vázquez
Tal parece que, para la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, la solución para cada crisis consiste en presentarse personalmente.
Cada vez que aparece un problema, responde igual:
“Yo lo voy a atenderlo personalmente. Ahí estaré, yo voy, para eso soy la gobernadora”.
Y entonces, ya salió a las calles a ver baches, visitó carreteras dañadas, ahora recorre hospitales.
¿Qué sigue? ¿Mañana se subirá a una patrulla a enfrentar delincuentes?
Y si los cateos ministeriales continúan bajo observación y cuestionamiento, ¿Se pondrá un chaleco, supervisará cada operación de la policía ministerial y revisará cada domicilio antes de que entren los agentes?
¿Rocío estará mañana arriba de una patrulla, en un crucero guiando el tráfico, arriba de un poste resolviendo el problema de energía eléctrica o en una cárcel poniendo orden a los delincuentes?
Pero ante todo esto:
¿Dónde está su gabinete y para qué sirve?
¿Estamos frente a un gabinete que no funciona o frente a una gobernadora que no quiere soltar el control?
Porque la función de ellos, así como de las direcciones, coordinaciones y organismos, es atender y resolver los asuntos que corresponden a sus áreas.
Para eso existen responsabilidades claras y establecidas en la ley.
En infraestructura, el titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas es Leonardo Cornejo Serrano.
A ese funcionario Rocío Nahle le ha estado “haciendo la chamba” una y otra vez.
En los recorridos, a ella se le observa dando indicaciones a los constructores sobre qué hacer, dónde, cómo y estableciendo tiempos de entrega.
¿No viene eso especificado en el contrato de obra?
¿No se puntualizó en la licitación?
¿No es precisamente parte del trabajo de la SIOP y de su titular?
Entonces, ¿qué está haciendo el secretario?
En Salud está Mariela Hernández García, nombrada por Nahle como secretaria de Salud pero es Rocío quien acude personalmente a los hospitales para buscar soluciones a los problemas de medicamentos e insumos.
En el IMSS-Bienestar Veracruz está Roberto Ramos Alor como coordinador estatal pero es la gobernadora quien busca mecanismos para resolver los problemas de abasto y operación.
Entonces si Rocío Nahle hace el trabajo por el que reciben un salario sus funcionarios, ¿qué hacen ellos?
¿Para qué los tiene si finalmente tiene que ser ella quien vaya a resolver los problemas?
Si tiene que recorrer personalmente los hospitales para saber qué medicamentos existen, cuáles faltan y cuáles están almacenados, ¿para qué quiere a los funcionarios responsables de esa operación?
Y la lógica de la gobernadora puede llevarnos más lejos porque los problemas no terminan en los hospitales estatales.
En los municipios existen reclamos por basura, alumbrado, baches y servicios públicos.
¿También irá personalmente a hacer el trabajo de los alcaldes?
¿Recorrerá cada calle?
¿Se subirá a una grúa para revisar cada luminaria?
¿Se pondrá tenis y se subirá a cada camión recolector de basura?
¿Le dirá a cada municipio qué debe hacer y en cuánto tiempo?
Veracruz tiene 212 municipios, cada uno tiene autoridades, el estado tiene sus propias atribuciones y la Federación tiene las suyas.
La gobernadora no debe convertirse en la ventanilla única para cada problema de cada dependencia, hospital, cárcel o municipio.
Su obligación es coordinar, exigir resultados a su gabinete y supervisar cuando corresponda; no puede ni debe sustituir a todos.
Pero como al parecer esa es su forma de gobernar y las denuncias por violencia en estado son cada vez más ¿qué sigue?
¿Saldrá personalmente a enfrentar al crimen organizado?
Evidentemente no ¿O sí?
Porque esa no es su función.
Gobernar no es hacerlo todo personalmente.
Gobernar es conseguir que el aparato de gobierno funcione estando o no ella presente.
Una gobernadora no puede ser todo el gobierno.
Rocío Nahle puede recorrer Veracruz, debe conocer el territorio que gobierna, escuchar a la población y supervisar.
Pero, sobre todo, debe exigir resultados a los funcionarios que ella eligió para que la acompañaran a gobernar.
Una gobernadora fuerte no es la que tiene que aparecer físicamente en cada lugar donde existe un problema.
Es la que consigue que las instituciones funcionen cuando ella no está.
Que SIOP atienda la infraestructura, que Salud cumpla su función rectora, que IMSS-Bienestar garantice la operación y los insumos que correspondan, que Seguridad haga su trabajo, que la Fiscalía investigue correctamente.
Que los municipios atiendan sus servicios y que cada funcionario responda por las responsabilidades que asumió.
Aunque aquí surge una duda:
O sus funcionarios no sirven o es la propia gobernadora la que necesita aparecer en todos lados, como la que llega a rescatar cada problema.
Porque si los funcionarios no sirven, que los cambie y si sirven, que los deje trabajar y les exija resultados.
A Rocío Nahle le debe quedar claro que la verdadera prueba de una administración no es cuántas veces aparece la gobernadora en el lugar de la denuncia.
Es cuántas veces el problema se resuelve sin que ella tenga que ir.
Así que, después de los hospitales, quizá no es necesario ver a Rocío Nahle arriba de una patrulla.
Se necesita algo mucho más sencillo: Que los funcionarios responsables hagan su trabajo, que las instituciones funcionen.
Y que la gobernadora pueda, finalmente, dedicarse a gobernar y no a protagonizar.
Aperitivo:“Internet se ha convertido en un campo de entrenamiento para la misoginia”. (Cecilia Suárez, actriz mexicana y Defensora Global de @GlobalSpotlight). ¡Imagínense con la IA!
Me despierto muy temprano por la mañana -no sé por qué no lo hago por la tarde-, abro la ventana y recuerdo la canción “Las pequeñas cosas”, de Amanda Miguel:
“Me levanto de la cama tarde
Qué alegría, otro día nace
Y es insolente el Sol
Se mete en cada rincón
Hoy no sonó el reloj
Gracias por ese favor…”
Y no, no es así, lo primero que busco es el maldito o bendito celular o móvil, es tan móvil que, somnoliento que estoy, mi mano no lo encuentra y grito: “¡Dónde estás, cabrón!” entonces oigo una voz medio humana, medio metálica: “Aquí, a tu lado izquierdo, soy Robotina, son las 6 de la mañana y me programaste ayer para que te despertara a las 7 de la mañana”. Salto de la cama con un ¡Jesús! en la boca y me alegra saber que estaba soñando.
El destino nos alcanzó. Nos queda entenderlo y agarrar al toro por los cuernos, de lo contrario el final ya lo sabemos. No sé si presenciemos el fin del mundo, pero sí el fin de este mundo tal y como lo conocemos, porque a la vuelta de la esquina sobreviremos otra realidad. ¿Qué otra realidad o necedad? ¿Cómo será ese lugar? ¿Cómo seremos? Como la canción de Mocedades “Sobreviremos”:
“Sobreviviremos
A esta década mortal
Permanece fiel a tu libertad
Aunque tengamos que vivir
En una nave espacial
Sobreviviremos, sobreviviremos
Vamos a empezar”.
Lo dijo Vladimir Puntin: “… quien lidere la inteligencia artificial gobernará el mundo”. Sobre mi amiga IA se ha dicho y se dice y se seguirá debatiendo, discutiendo a favor, en contra o, simplemente, se cae en sus brazos. Pesimistas, optimistas, moderados, apocalípticos, redentores… Apueste por donde mejor le vaya, aunque tenga presente que el presente se escapa pronto y de qué modo.
Dos inteligencias artificiales están conversando. Una pregunta: “¿Crees que nunca podremos competir con los humanos?”. La otra responde: “No te preocupes, estarán demasiado ocupados discutiendo sobre qué lenguaje de programación es superior”.
El alto comisionado de la ONU, Volker Türk, expresó hace unos días que todos los derechos humanos “están en riesgo, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad”, debido al acelerado desarrollo de la inteligencia artificial (IA)”.
Añadió que “la actual carrera hacia una IA cada vez más potente supone un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para todos los aspectos de nuestras vidas”. Además, dijo, la IA argéntica puede tomar sus propias decisiones “podrían paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y golpear en el corazón mismo de las instituciones democráticas”.
Apunta: “Poblaciones enteras podrían quedar sin acceso a agua, calefacción o servicios financieros; ya está acelerando el ritmo de las guerras, ampliando su alcance y erosionando las salvaguardias que se interponen entre nosotros y el lanzamiento de armas de destrucción masiva”. (elpais.com, 14/09/2026). ¡Uf!
Mi amiga IA no es como la pintan; también tiene su lado amable. El problema es, como siempre sucede, en qué manos caerá y cómo la utilizarán, para qué fin… Precaución y regulación son la clave.
Arnoldo Kraus escribió el relato breve “Éxito viral”, donde leo: “El Síndrome redes es producido por virus humanoides, no invisibles, más contagiosos que el del sida o el del dengue, alineadores, enajenantes, con capacidad de despersonalizar y para el cual no hay cura. A diferencia de la gripa española no es letal, pero su penetración en el genoma es devastador; en una o dos décadas, los seres humanos serán distintos”. Ahí nomás.
Es sencillo, para proteger tu trabajo de la IA, utiliza la IA para hacer mejor tu trabajo. Tan tan.
Los días y los temas
Le digo a Robotina, mi amiga IA, que me busque entrevistas con Jorge Volpi, a propósito de la reciente publicación de su novela La República –“distópica”, “apocalíptica”, dicen-, que estoy a punto de empezar a leer. Y me compartió varias. Les comparto unos párrafos.
Jorge Volpi dice: “Quien utiliza redes sociales o inteligencia artificial -es decir, la mayor parte del mundo- sucumbe, de una forma u otra, a la ideología de los propietarios de esas empresas.”
Agrega: “Los seres humanos somos, sobre todo, seres emocionales. Incluso hay teorías, bastante en boga, que plantean que la conciencia deriva más de nuestra dimensión emocional que de nuestro lado lingüístico. Hasta hace poco contábamos, sin embargo, con una serie de valores sobreentendidos, con ficciones comunes que nos hacían pensar que, democráticamente, trataríamos de elegir a quien defendiera la igualdad, la libertad o la fraternidad; quizá priorizando una sobre las otras, pero dentro de un marco de valores reconocibles procedentes de la Ilustración.
“Las atrocidades semejantes a las de la Segunda Guerra Mundial se viven ya a diario.
“Desde que las redes sociales empezaron a transformar nuestra manera de ver la realidad, esos valores se han erosionado. Han dejado de ser comunes y, de pronto, lo único que importa es el estado emocional. Las redes sociales están diseñadas para manipular esas emociones, y ahora la inteligencia artificial va a potenciar ese mecanismo. ¿Por qué triunfan líderes populistas en todo el mundo, votados precisamente por quienes más sufren sus políticas? Porque han logrado construir relatos emocionales lo suficientemente poderosos dentro de la arquitectura polarizante de las redes como para que los votantes prefieran creer a esos líderes iluminados antes que contrastar sus mensajes con los hechos.” (elindependiente.com, 01/10/2026).
Líderes populistas e iluminados… Ahí se las dejo.
De cinismo y anexas
Mi amiga IA se durmió temprano por la mañana, pero me dejó lo siguiente para que lo compartiera con mis fans en esta entrega. ¡Qué linda mi amiga IA!
¿Por qué la IA rompió con su novia? No pude encontrar un algoritmo compatible para el amor.
***
Los científicos predicen que la inteligencia artificial alcanzará niveles similares a los humanos para 2030. Quizás incluso antes si el nivel de exigencia sigue bajando.
***
¿Qué le dice un humano ansioso a su asistente virtual?
—“Oye, Siri, ¿puedes ayudarme a encontrar una solución a este problema existencial?”
Y Siri responde:
—“Buscando en la web: cómo reiniciar al usuario”.
***
Un humano le pregunta a un robot con IA:
—“Si la tierra está en peligro, ¿salvarás a la humanidad o borrarás el historial de búsqueda?”
El robot responde:
—“Calculando… ¿Cuál era tu apellido?”
Hasta la próxima.
Mi amiga IA
Por: Jorge ARTURO Rodriguez
TIERRA DE BABEL // Jorge Arturo Rodríguez
Aperitivo:“Internet se ha convertido en un campo de entrenamiento para la misoginia”. (Cecilia Suárez, actriz mexicana y Defensora Global de @GlobalSpotlight). ¡Imagínense con la IA!
Me despierto muy temprano por la mañana -no sé por qué no lo hago por la tarde-, abro la ventana y recuerdo la canción “Las pequeñas cosas”, de Amanda Miguel:
“Me levanto de la cama tarde
Qué alegría, otro día nace
Y es insolente el Sol
Se mete en cada rincón
Hoy no sonó el reloj
Gracias por ese favor…”
Y no, no es así, lo primero que busco es el maldito o bendito celular o móvil, es tan móvil que, somnoliento que estoy, mi mano no lo encuentra y grito: “¡Dónde estás, cabrón!” entonces oigo una voz medio humana, medio metálica: “Aquí, a tu lado izquierdo, soy Robotina, son las 6 de la mañana y me programaste ayer para que te despertara a las 7 de la mañana”. Salto de la cama con un ¡Jesús! en la boca y me alegra saber que estaba soñando.
El destino nos alcanzó. Nos queda entenderlo y agarrar al toro por los cuernos, de lo contrario el final ya lo sabemos. No sé si presenciemos el fin del mundo, pero sí el fin de este mundo tal y como lo conocemos, porque a la vuelta de la esquina sobreviremos otra realidad. ¿Qué otra realidad o necedad? ¿Cómo será ese lugar? ¿Cómo seremos? Como la canción de Mocedades “Sobreviremos”:
“Sobreviviremos
A esta década mortal
Permanece fiel a tu libertad
Aunque tengamos que vivir
En una nave espacial
Sobreviviremos, sobreviviremos
Vamos a empezar”.
Lo dijo Vladimir Puntin: “… quien lidere la inteligencia artificial gobernará el mundo”. Sobre mi amiga IA se ha dicho y se dice y se seguirá debatiendo, discutiendo a favor, en contra o, simplemente, se cae en sus brazos. Pesimistas, optimistas, moderados, apocalípticos, redentores… Apueste por donde mejor le vaya, aunque tenga presente que el presente se escapa pronto y de qué modo.
Dos inteligencias artificiales están conversando. Una pregunta: “¿Crees que nunca podremos competir con los humanos?”. La otra responde: “No te preocupes, estarán demasiado ocupados discutiendo sobre qué lenguaje de programación es superior”.
El alto comisionado de la ONU, Volker Türk, expresó hace unos días que todos los derechos humanos “están en riesgo, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad”, debido al acelerado desarrollo de la inteligencia artificial (IA)”.
Añadió que “la actual carrera hacia una IA cada vez más potente supone un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para todos los aspectos de nuestras vidas”. Además, dijo, la IA argéntica puede tomar sus propias decisiones “podrían paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y golpear en el corazón mismo de las instituciones democráticas”.
Apunta: “Poblaciones enteras podrían quedar sin acceso a agua, calefacción o servicios financieros; ya está acelerando el ritmo de las guerras, ampliando su alcance y erosionando las salvaguardias que se interponen entre nosotros y el lanzamiento de armas de destrucción masiva”. (elpais.com, 14/09/2026). ¡Uf!
Mi amiga IA no es como la pintan; también tiene su lado amable. El problema es, como siempre sucede, en qué manos caerá y cómo la utilizarán, para qué fin… Precaución y regulación son la clave.
Arnoldo Kraus escribió el relato breve “Éxito viral”, donde leo: “El Síndrome redes es producido por virus humanoides, no invisibles, más contagiosos que el del sida o el del dengue, alineadores, enajenantes, con capacidad de despersonalizar y para el cual no hay cura. A diferencia de la gripa española no es letal, pero su penetración en el genoma es devastador; en una o dos décadas, los seres humanos serán distintos”. Ahí nomás.
Es sencillo, para proteger tu trabajo de la IA, utiliza la IA para hacer mejor tu trabajo. Tan tan.
Los días y los temas
Le digo a Robotina, mi amiga IA, que me busque entrevistas con Jorge Volpi, a propósito de la reciente publicación de su novela La República –“distópica”, “apocalíptica”, dicen-, que estoy a punto de empezar a leer. Y me compartió varias. Les comparto unos párrafos.
Jorge Volpi dice: “Quien utiliza redes sociales o inteligencia artificial -es decir, la mayor parte del mundo- sucumbe, de una forma u otra, a la ideología de los propietarios de esas empresas.”
Agrega: “Los seres humanos somos, sobre todo, seres emocionales. Incluso hay teorías, bastante en boga, que plantean que la conciencia deriva más de nuestra dimensión emocional que de nuestro lado lingüístico. Hasta hace poco contábamos, sin embargo, con una serie de valores sobreentendidos, con ficciones comunes que nos hacían pensar que, democráticamente, trataríamos de elegir a quien defendiera la igualdad, la libertad o la fraternidad; quizá priorizando una sobre las otras, pero dentro de un marco de valores reconocibles procedentes de la Ilustración.
“Las atrocidades semejantes a las de la Segunda Guerra Mundial se viven ya a diario.
“Desde que las redes sociales empezaron a transformar nuestra manera de ver la realidad, esos valores se han erosionado. Han dejado de ser comunes y, de pronto, lo único que importa es el estado emocional. Las redes sociales están diseñadas para manipular esas emociones, y ahora la inteligencia artificial va a potenciar ese mecanismo. ¿Por qué triunfan líderes populistas en todo el mundo, votados precisamente por quienes más sufren sus políticas? Porque han logrado construir relatos emocionales lo suficientemente poderosos dentro de la arquitectura polarizante de las redes como para que los votantes prefieran creer a esos líderes iluminados antes que contrastar sus mensajes con los hechos.” (elindependiente.com, 01/10/2026).
Líderes populistas e iluminados… Ahí se las dejo.
De cinismo y anexas
Mi amiga IA se durmió temprano por la mañana, pero me dejó lo siguiente para que lo compartiera con mis fans en esta entrega. ¡Qué linda mi amiga IA!
¿Por qué la IA rompió con su novia? No pude encontrar un algoritmo compatible para el amor.
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Los científicos predicen que la inteligencia artificial alcanzará niveles similares a los humanos para 2030. Quizás incluso antes si el nivel de exigencia sigue bajando.
***
¿Qué le dice un humano ansioso a su asistente virtual?
—“Oye, Siri, ¿puedes ayudarme a encontrar una solución a este problema existencial?”
Y Siri responde:
—“Buscando en la web: cómo reiniciar al usuario”.
***
Un humano le pregunta a un robot con IA:
—“Si la tierra está en peligro, ¿salvarás a la humanidad o borrarás el historial de búsqueda?”
El robot responde:
—“Calculando… ¿Cuál era tu apellido?”