Hoy por hoy la transformación es sinónimo de destrucción

Felipe de Jesus Fernandez Basilio

Desde A Janela

Desde a Janela // Felipe de Jesús Fernández Basilio

Imaz, Bejarano, Ponce, Cadena y ahora Taddei (debido a que son tantos años de conocer videoescándalos puede que la memoria me falle y se me olvide algún otro) han sido operadores cachados por los medios informativos y/o denunciados por sus entonces “benefactores” por haber quedado mal en lo que se comprometieron.

Todos ellos tienen en común que han sido fusibles quemados y luego sustituidos por otros, ya que son útiles pero prescindibles para el movimiento de la transformación que no fue y ni tampoco será.

El destino de todos y cada uno de ellos ha sido el mismo: el ostracismo como consecuencia de absorber la condena mediática a cambio de no recibir la misma, pero judicial.

También existen los otros, a los que hay que proteger a toda costa y que son tanto el creador de dicho movimiento como su familia más cercana y quizá algún amigo muy preciado.

Todo esto lo comento, porque en la escandalosa defenestración de Guadalupe Taddei de la presidencia del INE, entre otras cosas, observamos este mismo patrón.

Así es, la presidente del INE cayó y ella es la única responsable de todos los actos de corrupción encontrados en la institución y a partir de su caída, ya nadie la conoce (ni siquiera el que fuera su amante-contratista) y ella desaparece de la escena pública y posiblemente ya no sea molestada por la justicia o tal vez un poquito, al estilo René Bejarano.

Bueno, el fusible se quemó y seguramente pondrán otro de igual o incluso menor calidad, pero todas las condiciones que provocan el corto circuito seguirán prevaleciendo, porque esas condiciones consisten en actos de corrupción y de saqueo al erario.

El contratista continuará lucrando a costa de lo que queda de las instituciones del Estado mexicano con otras razones sociales y otros socios ficticios, ya que en el México de hoy las “empresas” beneficiadas por las adjudicaciones directas que tanto ama el movimiento de la transformación que no fue y ni tampoco será, se crean muy fácilmente.

Porque así como para Trump su palabra favorita es aranceles, para los gobiernos de MRN es adjudicación directa.

También seguirán los más altos funcionarios del gobierno intentando detener el escándalo atribuyendo la culpa al pasado, lo cual cada vez va a ser más difícil debido a que con el paso de los años, ellos mismos se están convirtiendo en ese pasado.

El caso de Taddei es muy ilustrativo, con ellos llegó al INE, para ellos trabajó en el INE y ellos mismos tienen en su nómina a casi toda la familia Taddei y por esto mismo, les resulta imposible intentar hacer creer otra cosa a los mexicanos.

Y es que, desde que se le dio autonomía al entonces IFE nunca existió un escándalo de corrupción como el que vimos en el mismo instituto, una vez que fue colonizado por MRN.

En efecto, la transformación que no fue y ni tampoco será destruyó por partida doble al Instituto Nacional Electoral, ya que primero acabó con su independencia administrativa y con la imparcialidad con la que se conducía en el desempeño de su función primordial, la cual consiste en conducir los procesos electorales y ahora mismo, ha acabado con el prestigio que tenía como una institución alejada de los escándalos de corrupción.

Ahora ya nada más nos queda ver en qué otra institución se produce otro escándalo, a cuál fusible queman y cuál prestigio también es destruído; porque, ya sabemos que la famosa cuarta transformación consiste únicamente en destruir instituciones.