TEUCHITLÁN Y VERACRUZ
El macabro hallazgo de un centro de adiestramiento en un rancho de Teuchitlán Jalisco debería estremecernos como sociedad y movernos a investigar cuántos más no habrá a lo largo y ancho del territorio. Para Veracruz este no debe ser un tema ni lejano ni menor ya que, desafortunadamente, nuestro estado lidera a nivel nacional en el número de fosas clandestinas que hay.
Lo que hoy se requiere con urgencia son recursos económicos y humanos que ayuden precisamente al rescate de restos y a su identificación. Los semefos están llenos; se construyen hasta panteones forenses, pero sin identificar a quienes están ahí no se hace justicia ni se lleva un poco de consuelo a las familias.
Una queja recurrente de familiares de personas desaparecidas ha sido la carencia de reactivos para identificar restos, pero, sobre todo, la falta de humanidad cuando se acercan a muchas de nuestras autoridades y reciben un portazo.
No se les puede dar solo palas a las madres y padres buscadores, ni varillas recortadas para hurgar entre la tierra. Hay que darles las herramientas necesarias y, sobre todo, respeto a las familias.
Teuchitlán no debe ser solo una vigía, ni un argumento político de golpeteo; debe ser la razón que nos mueva de una vez por todas a ayudar a cientos de miles de familias que buscan con desesperación a los suyos, aunque ya haya pasado más de una década.
@YamiriRodriguez