El exluchador que les pide a otros deportistas que le entreguen sus cerebros cuando mueran
Asya Fouks y Tommy Dixon
Una de las lecciones más importantes que Chris Nowinski aprendió después de años de coleccionar cerebros de deportistas es que, aunque hay momentos más y menos apropiados para preguntar, “nunca habrá un momento ideal para pedirle a alguien que se comprometa a darte su cerebro”.
Según le contó este ex luchador de la WWE (la compañía de lucha libre más grande del mundo, World Wrestling Entertainment) al programa de la BBC Outlook, esa lección nunca le fue más obvia que el día en el que se le acercó al excampeón de boxeo Evander Holyfield en un estacionamiento.
“Recuerdo haberme acercado y la mirada que me lanzó, como si fuera alguien que tiene dos cabezas”, cuenta Nowinski entre risas.
Chris es uno de los cofundadores de la Concussion Legacy Foundation (Fundación del Legado de las Conmociones Cerebrales), una organización dedicada al estudio de la encefalopatía traumática crónica, o CTE por sus siglas en inglés, una patología que se desarrolla cuando hay golpes repetidos a la cabeza.
Es por eso que ya se le considera como un especialista a la hora de pedirle a la gente que done su cerebro: a través de su fundación, ha logrado que al menos 12.000 deportistas se comprometan a entregarlo cuando mueran para el estudio de la enfermedad.
Además de recolectar las muestras necesarias para las investigaciones, Chris tiene a su nombre más de 30 publicaciones médicas referentes a la encefalopatía traumática crónica como doctor de neurociencias comportamentales de la Universidad de Massachusetts.
Pero la experiencia de Chris con la encefalopatía traumática crónica no comenzó como la de algunos de sus otros colegas, en el laboratorio o en los salones de clase: comenzó cuando recibió una patada en la barbilla, interpretando al villano que todos amaban odiar en la WWE, el grosero y fanfarrón Chris Harvard.
Del campo de fútbol americano al ring
FUENTE DE LA IMAGEN,CHRIS NOWINSKI
Pie de foto,Gracias a su tamaño, Nowinski era un candidato perfecto para el fútbol americano.
Chris creció pidiéndole permiso a su mamá para que le dejara jugar fútbol americano, un deporte que ella siempre vio como muy peligroso.
“Cuando llegué a la secundaria”, le contó Chris a Outlook, “los entrenadores empezaron a incentivarme para que jugara. Ahí fue que mi mamá me dejó hacerlo.”
Sus entrenadores quedaron impresionados por su físico y su dedicación. Pasó de ser un novato con poca coordinación a capitán defensivo en pocas semanas, aprendiendo rápidamente las jugadas.
Con ese talento, Chris recibió la invitación para unirse al equipo de la Universidad de Harvard, donde compaginó sus estudios con su pasión deportiva. “Al principio me volcaba al máximo en la parte académica”, recuerda. “En la secundaria me encantaba la ciencia.”
En Harvard, entrenaba duro con compañeros que también aspiraban a jugar en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés). Durante su penúltimo año, se enteró de que algunos reclutadores profesionales preguntaban por él. Eso lo motivó a concentrarse aún más en el gimnasio.
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Pie de foto,Chris a Harvard, con 22 años, en un estadio de fútbol americano.
En el gimnasio, y através de sus compañeros, Chris también empezó a prestar atención a un espectáculo que durante décadas había visto casi como una atracción de carnaval, pero que a mediados de los 90 había cambiado su imagen y se había convertido en un fenómeno de la televisión estadounidense: la lucha libre.
Con un grupo de amigos, seguía cada programa, fascinado por los personajes y las historias llenas de energía y caos. “Nos parecía divertidísimo”, confiesa.
Al graduarse, y atraído por lo que parecía un entretenido y exigente trabajo, Chris decidió hacer un intento de participar en “Tough Enough”, el reality de la WWE y MTV que buscaba a la próxima estrella que quisiera brillar en el ring. En el video que envió, apareció como un estudiante arrogante de Harvard, luciendo su pasado académico con aire de superioridad.
Aunque no ganó el concurso, llamó la atención de los directivos de la WWE.
Así nació “Chris Harvard”, el villano engreído que se burlaba del público en cada ciudad que visitaba. “A veces ofendía su gastronomía o sus universidades locales. Sabía que mi papel era ser odiado, y la gente se divertía abucheándome”, explica entre risas.
La WWE exigía un ritmo implacable: cuatro o más espectáculos semanales, viajes constantes y pocos ensayos. Chris aguantaba golpes y caídas, confiado en su fortaleza física. Hasta que llegó la patada que, en un día, lo cambió todo.
La patada
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Pie de foto,A pesar de que los resultados de las peleas siguen libretos escritos por guionistas, hasta las estrellas más grandes de la lucha han sufrido lesiones graves en el ring.
Las personas que creen que la lucha libre es “falsa”, seguramente no han visto una pelea con atención. Aunque los resultados de los combates están predeterminados y los personajes y las tramas son escritos por un grupo de guionistas, los saltos, impactos contra la lona y demás golpes son reales.
A gente como Chris la entrenan para aprender a recibir este tipo de golpes.
“Es como el trabajo de los dobles de cine, pero la realidad de la lucha profesional es que nunca ensayas antes. Así que lo que estás haciendo es un show en vivo sin red de seguridad, por lo que mucha gente sale lesionada”.
Lo usual en el mundo de la lucha, y esto incluye a celebridades de este tipo de entretenimiento tan conocidos como The Rock, Stone Cold Steve Austin o The Undertaker, es que el historial médico de los luchadores esté repleto de cirugías reconstructivas para reparar el daño que sufren en el cuadrilátero.
Chris no es la excepción. Su accidente ocurrió en junio de 2003, durante un show en el que había poca asistencia y se enfrentaba en un combate de parejas contra los Dudley Boys, una pareja de hermanos a los que la gente amaba porque solían terminar sus combates lanzando a sus rivales a través de mesas de madera.
Mientras se esforzaba por dar más energía al público, ocurrió lo inesperado: “Corrí demasiado cerca, recibí una patada real, y fue como si me arrancaran la cabeza”, cuenta.
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Pie de foto,Nowinski, con su alter ego de Chris Harvard, era un villano popular.
Al caer, notó que algo andaba mal. “Estaba en el ring, pero no podía recordar lo que seguía, ni siquiera dónde estábamos. Entré en modo de supervivencia. Le dije a mi compañero: ‘No sé qué viene ahora, ¡dime qué hacer!'”.
Cuando terminó el combate, Chris todavía tenía un dolor punzante: “Me dolía intensamente la cabeza. Era como un latido constante, y mi memoria estaba borrosa. Intentaba hacer recuento de los movimientos que habíamos planeado, y no recordaba nada”.
Su preocupación aumentó al día siguiente, cuando se dio cuenta que sentía náuseas con sólo subir unas escaleras, pero no lo consideró suficiente grave como para visitar el centro médico: “Había una fila de compañeros con lesiones mucho más visibles: cuellos fusionados, cirugías recientes. Parecía que mi simple ‘dolor de cabeza’ no era gran cosa”.
Con la apretada agenda de la WWE, no había tiempo para detenerse. Chris siguió luchando en más eventos esa semana, sintiéndose cada vez peor. “Sabía que mi memoria fallaba. Les decía a los demás: ‘Si me pierdo en el ring, indícame qué sigue’. Pero no sabíamos lo peligroso que era”.
El episodio que finalmente lo llevó a buscar ayuda no ocurrió en el ring, sino en casa: una noche, dormido, saltó de la cama y cayó sobre una mesa. “Yo ni me enteré. Al parecer, creí ver algo cayendo y quise ‘atraparlo’. Me encontré en el suelo, y mi esposa mirándome aterrada”.
“Me di cuenta de que no podía seguir haciendo como si no pasara nada”.
Coleccionando cerebros: su nueva misión
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Pie de foto,Después de su accidente, Nowinski se dedicó al estudio de la encefalopatía traumática crónica.
Finalmente, cuando buscó ayuda médica, encontró finalmente la respuesta a la pregunta que lo torturaba desde esa fatídica patada en Connecticut: sufría de síndrome de posconmoción cerebral. “Fue cuando comprendí la gravedad real de los golpes repetidos en la cabeza. En ese momento, me di cuenta de que mi carrera en el ring podía estar a punto de terminar”.
Chris empezó a visitar bibliotecas médicas, fotocopiando artículos sobre conmociones cerebrales y algo poco explorado en otros deportes: la encefalopatía traumática crónica (CTE). Descubrió que era un fenómeno que se conocía hace décadas en el boxeo.
Encontró además historias de exjugadores de fútbol americano que sufrían cambios de personalidad, depresión o deterioro cognitivo. Muchos murieron jóvenes, y en sus autopsias se detectó daño cerebral ligado a golpes repetidos.
Entendió que analizar los cerebros tras la muerte era clave para confirmar la CTE. Así cofundó la Concussion Legacy Foundation, contactando a familiares de deportistas fallecidos para pedirles la donación de su tejido cerebral.
“No existe un momento ideal para decir: ‘¿Me dejas estudiar el cerebro de tu esposo?’. Pero sabíamos que era necesarios. Con cada caso, aparecían más evidencias de que el daño era real y frecuente.”
Chris comenzó recibiendo unos pocos cerebros al año. Hoy, la fundación gestiona alrededor de 150 donaciones anuales y mantiene a más de 12.000 personas comprometidas a entregar el suyo en el futuro.
Chris Benoit
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Pie de foto,La exitosa carrera de Chris Benoit se acabó violentamente cuando el luchador asesinó a su esposa y a su hijo de 7 años antes de suicidarse.
Poco después de fundar su organización, Chris Nowinski recibió la noticia de la muerte de uno de sus excompañeros de la WWE, Chris Benoit.
Benoit, un canadiense reconocido en mundo de la lucha por su movimiento final, un temible salto desde la tercera cuerda que terminaba con su cabeza estrellándose contra el cuerpo de su oponente, era una de las estrellas más emocionantes de la época, y era muy apreciado por la audiencia.
En un principio, los reportes que se conocieron sobre el caso decían que Benoit y su familia habían sido víctimas de un asesinato, luego de que los cuerpos fueran encontrados con señales de violencia. Pero apenas unos días después, la investigación reveló la horrible realidad: Chris Benoit había estrangulado a su esposa Nancy y a su hijo de 7 años antes de ahorcarse él mismo.
“Fue un golpe durísimo para todos, nadie lo vio venir”, dice Nowinski.
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Pie de foto,Nowinski recuerda haber hablado con Chris Benoit, quien le dijo haber “sufrido más conmociones de las que podía recordar”.
En ese momento, el recuerdo de una conversación que Chris había tenido con Benoit en los vestidores le hizo preguntarse si a lo mejor lo que el canadiense había hecho estaba relacionado con los constantes golpes que recibía en el ring: “Benoit fue el único en el vestidor que se acercó a preguntarme sobre conmociones cerebrales. Me dijo: ‘He tenido más de las que puedo recordar’. Parecía preocupado, pero al poco tiempo se cerró por completo y no volvimos a hablar del tema”.
Al conocerse la tragedia, Nowinski pensó que quizás Benoit había presentado cambios en su comportamiento antes del doble asesinato: “Me sentí culpable de no haberlo investigado más. Sospechaba que estaba lidiando con algo grave que lo estaba volviendo impredecible”.
Decidió contactar al padre de Benoit y solicitar permiso para analizar su cerebro. “Cuando lo estudiaron, vieron uno de los peores casos de encefalopatía traumática crónica jamás registrados en alguien de 40 años. Eso explicaba sus alteraciones de conducta, su agresividad y su confusión mental”.
Este hallazgo cambió la vida de Nowinski. “Perdí mi trabajo en la WWE por adentrarme en este caso, pero entendí que no había vuelta atrás. El caso Benoit demostró, trágicamente, que la CTE no solo afecta la memoria o la concentración, sino que puede llevar a comportamientos extremos. Fue una llamada de atención para todo el mundo del deporte”.
Cambios en la cultura deportiva
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Pie de foto,Nowinski ha testificado ante el Congreso de EE.UU. abogando por posturas más severas en la defensa de los deportistas en riesgo de golpes a la cabeza
Poco a poco, la NFL y otras ligas han empezado a reconocer el problema de las conmociones cerebrales. Se han creado protocolos de cuidado médico y acuerdos millonarios para exjugadores que padecen secuelas neurológicas.
La propia WWE también dio pasos para proteger a sus luchadores. Hoy, Chris Nowinski es invitado a dar charlas sobre cómo detectar y manejar posibles conmociones cerebrales, aconsejando a la empresa en la adopción de prácticas más seguras.
Esa colaboración simboliza una reconciliación importante. Chris reconoce que se fue de la WWE en medio de conflictos, pero ahora, al poder compartir su experiencia, ayuda a prevenir a las nuevas generaciones de luchadores.
“Aún me encanta la lucha libre”, dice. “Solo que ya no podemos ignorar las consecuencias de los golpes repetidos en la cabeza. Hay maneras de contar historias en el ring sin arriesgar tanto tu salud”.
Cuando le preguntan si dejaría a sus hijos practicar deportes de contacto, se muestra cauto. “Prefiero que entiendan primero el peligro de un golpe tras otro en la cabeza. Es algo que no puede tomarse a la ligera”.
Para Chris, el mensaje que quiere expresar es claro: “Como atleta, uno cree que puede resistirlo todo. Pero el cerebro es frágil. Si no cuidamos de él, podemos pagar un precio altísimo. Nadie debería pasar por lo que yo pasé”.
*Esta es una adaptación de una historia que apareció originalmente en el programa de radio Outlook, del Servicio Mundial de la BBC. Si quieres oír la historia, la encuentras aquí.
Los consejeros electorales afines a Morena han de estar perplejos. El gobierno y su partido favorito están llevando a cabo actos anticipados de anticampaña y anotando autogoles.
Sobreaviso // Rene Delgado
No es para menos; en las últimas semanas, el gobierno y Morena han hecho de gazapos y tropiezos la parte más llamativa de su actuación. Con aliados que estorban, precandidaturas en duda, acciones judiciales groseras, reformas malhechas y políticas contradictorias, revelan falta de dominio en el manejo de las riendas.
Tan errático desempeño, quizá, no le signifique al oficialismo un descalabro electoral importante. Pero no puede ignorar el descontento que está generando dentro y fuera de sus filas, sobre todo al no haber vías para canalizar ese malestar.
…
La política de alianzas de Morena tuvo por primera conclusión el engreimiento y el enfado de los clanes con que aquel está coaligado.
Encumbrado como jamás se imaginó con la selección de precandidatos a las gubernaturas, el Verde —a través de su coordinador parlamentario en el Senado, Manuel Velasco— decidió de una vez ir por más. Precipitó la ¡sucesión presidencial! Poco le importó a esa empresa que la jefa del Ejecutivo batalle por consolidar su gobierno a dos años de su inicio. El Verde fue por lo suyo, mirando adelante. Nada de inocente tuvo el destape del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, como su gallo al 2030, provocando reacciones en los duros del morenismo. Ahí está la queja del senador Gerardo Fernández Noroña o la foto de Clara Brugada cobijada en su informe de gobierno por cinco gobernadores, el propio Fernández Noroña y la ministra del pueblo, Lenia Batres.
En el contraste y dolido en el alma, las prebendas, prerrogativas y guarderías, el líder eterno del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, acusó que Estados Unidos influyó en la selección de las precandidaturas avaladas por Morena y, ahora, esa organización amenaza con postular a los morenistas descontentos, junto con los suyos. Hasta noviembre se sabrá cuántas posiciones políticas o guarderías costará ese asunto.
En todo caso, asombra cómo Morena consiguió que los aliados estorben.
…
En el marco de la nueva justicia, el oficialismo emprendió una causa y cerró otra, reiterando que la mayor certeza es la incertidumbre, por lo que más vale afiliarse a la llamada 4T si se requiere de amparo o encubrimiento.
Por un lado, el Tribunal de Disciplina del Poder Judicial llamó a capítulo a la jueza Adriana Magaña por “el descuido” de haber otorgado una suspensión provisional que, en su momento, afectó el trámite legislativo de la reforma de ese poder; o sea, más vale a los jueces andarse con cuidado en relación con los asuntos del interés oficial. Por otro lado, el muy “cuidadoso” juez de control, Víctor Manlio Hernández, canceló el proceso contra Francisco Garduño, el excomisionado del Instituto Nacional de Migración, por la muerte de cuarenta migrantes y las lesiones de veinticinco a causa del incendio de la Estación Migratoria de Ciudad Juárez, donde a finales de marzo de 2023 quedaron atrapados por estar bajo llave. Se pagó (o sea, pagamos) la indemnización correspondiente y, así fuere a regañadientes, él pidió disculpas públicas y colorín colorado: Garduño puede seguir despachando como director general de Centros de Formación para el Trabajo en la Secretaría de Educación Pública, gracias a la presidenta Sheinbaum.
¿Cuántos votos habrá ganado o perdido el partido favorito del Instituto Nacional Electoral con esos asuntos?
…
En la transformadora decisión de establecer como causal de nulidad de las elecciones la intervención extranjera, pero no la criminal, el gobierno y sus fracciones parlamentarias se metieron en un enredo.
Sin mencionar la indefinición de esa causal de nulidad y su falta de reglamentación, esa reforma constitucional va a terminar por engendrar enredos. Uno de ellos lo destacó el martes en el programa Entredichos, la directora de la revista Voz y Voto, Gloria Alcocer. El domingo pasado, el expresidente de Colombia, Gustavo Petro, manifestó que si ahora hubiere elecciones en México, las ganaría la o el candidato de Morena. Lo dijo en un acto organizado por el gobierno capitalino. ¿Los magistrados electorales tomarán esa expresión como un saludo fraterno, cargado de simpatía, pero sin consecuencias?
En cuanto a la creación de la Comisión de Verificación de Integridad en Candidaturas para constatar la ausencia de vínculos con la delincuencia organizada, Morena —siendo el partido del gobierno promotor de la idea— se verá obligado a pasar a la báscula a sus abanderados. ¿Pedirá verificar la integridad del hijo y el hermano del expresidente Andrés Manuel López Obrador o se hará rosca?
Si una o un candidato verificado se levanta con el triunfo y, luego, resulta un malandrín con fuero, menudo papelón de los consejeros electorales y los integrantes del gabinete de seguridad.
…
A esos botones de muestra, cabe agregar una política contradictoria.
Se entiende el ansia oficial por obtener recursos, pero no que justo cuando el gobierno muestra incapacidad para garantizar el derecho a la salud adopte medidas fiscales que encarecen los seguros y los servicios médicos privados, recargando con ello la demanda de atención en el servicio público. Conseguir así dinero les va a resultar mucho más caro. ¿Cuál es el nombre del juego?
Esa política fiscal, de seguro, dará lugar a una política social coja.
…
Ante esos actos anticipados de anticampaña, los consejeros electorales afines a Morena deberían sacarle al menos una tarjeta amarilla. Ellos no se están haciendo de la vista gorda ni inclinando la cancha para que el gobierno y su partido metan autogoles.
Actos anticipados de anticampaña
Por: Rene Delgado
Los consejeros electorales afines a Morena han de estar perplejos. El gobierno y su partido favorito están llevando a cabo actos anticipados de anticampaña y anotando autogoles.
Sobreaviso // Rene Delgado
No es para menos; en las últimas semanas, el gobierno y Morena han hecho de gazapos y tropiezos la parte más llamativa de su actuación. Con aliados que estorban, precandidaturas en duda, acciones judiciales groseras, reformas malhechas y políticas contradictorias, revelan falta de dominio en el manejo de las riendas.
Tan errático desempeño, quizá, no le signifique al oficialismo un descalabro electoral importante. Pero no puede ignorar el descontento que está generando dentro y fuera de sus filas, sobre todo al no haber vías para canalizar ese malestar.
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La política de alianzas de Morena tuvo por primera conclusión el engreimiento y el enfado de los clanes con que aquel está coaligado.
Encumbrado como jamás se imaginó con la selección de precandidatos a las gubernaturas, el Verde —a través de su coordinador parlamentario en el Senado, Manuel Velasco— decidió de una vez ir por más. Precipitó la ¡sucesión presidencial! Poco le importó a esa empresa que la jefa del Ejecutivo batalle por consolidar su gobierno a dos años de su inicio. El Verde fue por lo suyo, mirando adelante. Nada de inocente tuvo el destape del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, como su gallo al 2030, provocando reacciones en los duros del morenismo. Ahí está la queja del senador Gerardo Fernández Noroña o la foto de Clara Brugada cobijada en su informe de gobierno por cinco gobernadores, el propio Fernández Noroña y la ministra del pueblo, Lenia Batres.
En el contraste y dolido en el alma, las prebendas, prerrogativas y guarderías, el líder eterno del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, acusó que Estados Unidos influyó en la selección de las precandidaturas avaladas por Morena y, ahora, esa organización amenaza con postular a los morenistas descontentos, junto con los suyos. Hasta noviembre se sabrá cuántas posiciones políticas o guarderías costará ese asunto.
En todo caso, asombra cómo Morena consiguió que los aliados estorben.
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En el marco de la nueva justicia, el oficialismo emprendió una causa y cerró otra, reiterando que la mayor certeza es la incertidumbre, por lo que más vale afiliarse a la llamada 4T si se requiere de amparo o encubrimiento.
Por un lado, el Tribunal de Disciplina del Poder Judicial llamó a capítulo a la jueza Adriana Magaña por “el descuido” de haber otorgado una suspensión provisional que, en su momento, afectó el trámite legislativo de la reforma de ese poder; o sea, más vale a los jueces andarse con cuidado en relación con los asuntos del interés oficial. Por otro lado, el muy “cuidadoso” juez de control, Víctor Manlio Hernández, canceló el proceso contra Francisco Garduño, el excomisionado del Instituto Nacional de Migración, por la muerte de cuarenta migrantes y las lesiones de veinticinco a causa del incendio de la Estación Migratoria de Ciudad Juárez, donde a finales de marzo de 2023 quedaron atrapados por estar bajo llave. Se pagó (o sea, pagamos) la indemnización correspondiente y, así fuere a regañadientes, él pidió disculpas públicas y colorín colorado: Garduño puede seguir despachando como director general de Centros de Formación para el Trabajo en la Secretaría de Educación Pública, gracias a la presidenta Sheinbaum.
¿Cuántos votos habrá ganado o perdido el partido favorito del Instituto Nacional Electoral con esos asuntos?
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En la transformadora decisión de establecer como causal de nulidad de las elecciones la intervención extranjera, pero no la criminal, el gobierno y sus fracciones parlamentarias se metieron en un enredo.
Sin mencionar la indefinición de esa causal de nulidad y su falta de reglamentación, esa reforma constitucional va a terminar por engendrar enredos. Uno de ellos lo destacó el martes en el programa Entredichos, la directora de la revista Voz y Voto, Gloria Alcocer. El domingo pasado, el expresidente de Colombia, Gustavo Petro, manifestó que si ahora hubiere elecciones en México, las ganaría la o el candidato de Morena. Lo dijo en un acto organizado por el gobierno capitalino. ¿Los magistrados electorales tomarán esa expresión como un saludo fraterno, cargado de simpatía, pero sin consecuencias?
En cuanto a la creación de la Comisión de Verificación de Integridad en Candidaturas para constatar la ausencia de vínculos con la delincuencia organizada, Morena —siendo el partido del gobierno promotor de la idea— se verá obligado a pasar a la báscula a sus abanderados. ¿Pedirá verificar la integridad del hijo y el hermano del expresidente Andrés Manuel López Obrador o se hará rosca?
Si una o un candidato verificado se levanta con el triunfo y, luego, resulta un malandrín con fuero, menudo papelón de los consejeros electorales y los integrantes del gabinete de seguridad.
…
A esos botones de muestra, cabe agregar una política contradictoria.
Se entiende el ansia oficial por obtener recursos, pero no que justo cuando el gobierno muestra incapacidad para garantizar el derecho a la salud adopte medidas fiscales que encarecen los seguros y los servicios médicos privados, recargando con ello la demanda de atención en el servicio público. Conseguir así dinero les va a resultar mucho más caro. ¿Cuál es el nombre del juego?
Esa política fiscal, de seguro, dará lugar a una política social coja.
…
Ante esos actos anticipados de anticampaña, los consejeros electorales afines a Morena deberían sacarle al menos una tarjeta amarilla. Ellos no se están haciendo de la vista gorda ni inclinando la cancha para que el gobierno y su partido metan autogoles.