Morena es la cuarta corrupción, mas es preciso apuntar que cuando se dice Morena también se dice Partido Verde, porque es muy ilustrativo que esa entidad mercantil –para ellos la política es pretexto para hacer dinero– sea ahora la fuerza que más crece en el mapa.
Los del tucán, que en la campaña de 2018 apoyaron al PRI, en 2027 tendrán cuatro gubernaturas al alcance de la mano. Hay una pista de por qué Quintana Roo, Nayarit, Baja California Sur y, desde luego, San Luis Potosí acabarán siendo verdes: los sobres amarillos.
Andrés Manuel terminaría por aceptar la veracidad de los videos, que correspondían a entregas de cientos de miles de pesos ocurridas en 2015. Pero aceptar no significa aclarar y menos castigar: como en otras épocas, el caso se extravió en los vericuetos de la justicia mexicana, tanto que quien entregó simplemente desapareció, quien recibió ahora quiere ser legislador, las autoridades nada grave detectaron y, giro narrativo muy propio de tiempos obradoristas, el que reveló podría resultar el castigado.
Tras el terremoto de 2017 vino otro escándalo. Morena convocó a donativos para los damnificados del sismo. Estos rondaron un monto de 44 millones de pesos; muchos fueron en efectivo y luego parte de esos fondos serían dispersados en cheques de caja a particulares. El hoy senador Alejandro Esquer, quizá el hombre más cercano a AMLO desde hace décadas, fue mencionado en tal esquema.
¿Puede la presidenta Claudia Sheinbaum limpiar la casa, investigar la corrupción de tiempos de Andrés Manuel y la de este sexenio sin romper el movimiento que prácticamente nació con sobres amarillos? Ni idea. Lo que sí es previsible es que, si la inercia de la corrupción impune sigue, el obradorismo, como en su momento el PRI, colapsará. Hasta ahí habrá llegado la cuarta corrupción de la vida nacional.