Maestro, luchador social, líder sindical y hombre inquebrantable en sus principios y la búsqueda de un México más justo y democrático, así fue recordado esta mañana el profesor Amador Velasco Tobón (1936-2026), a poco más de un mes de su fallecimiento, ocurrido el pasado 14 de septiembre.
Reunidos en la sede nacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), organización de la que también fue fundador, familiares, compañeros de lucha, docentes, intelectuales y amigos se dieron cita para recordar su larga trayectoria como educador, pero también como un activo militantes de organizaciones políticas y sindicales, que desde finales de la década de 1950, impulsaron la transformación del país.
La profesora Leonor Cruz Mejía, esposa y compañera de lucha del maestro Velasco Tobón, recordó su activa participación política y militante desde sus primeros años de juventud, lo que lo llevo más tarde, a formar parte de la dirigencia de la Liga Comunista Espartaco, y con ello, iniciar una lucha en la clandestinidad.
“Llamaban a la casa a preguntar: ‘¿esta el compañero Paulino?, no, no está. Dígale que la fiesta es en Cabeza de Juárez, y corría a avisarle de la reunión”, narró su compañera, como parte de las muchas situaciones que enfrentaron durante los años de lucha clandestina del profesor Velasco Tobón, quien usaba ese seudónimo, y cuya labor lo llevó a vivir separado de su familia, pero con una intensa labor política y organizativa.
“Antes de hacerlos sabios, hay que hacerlos buenos”
Luis Hernández Navarro, periodista y coordinador de Opinión de esta casa editorial, recordó una de las premisas centrales del profesor en su labor educativa con sus alumnos, y quien siempre señalaba que “antes de hacerlos sabios, hay que hacerlos buenos”.
Destacó que Velasco Tobón no sólo forjó organizaciones políticas y sindicales en pro de los derechos de obreros, campesinos, maestros y colonos, también fue un innovador de la escuela “no sólo activa, sino en movimiento”, con pedagogías alternativas que involucraban la imaginación, el compromiso y el gusto por aprender de sus estudiantes, muchos de los cuales, dijo, destacaron académicamente, tras asistir a la secundaria 110 “Máximo Gorki”, ubicada en las faldas del cerro del Chiquihute, plantel del que fue director de 1994 a 2005.
Por su parte, el maestro Pedro Hernández Morales, secretario general de la sección 9 de Ciudad de México, subrayó su congruencia política y ética, su tarea educativa y su militancia de izquierda.
“Lo recuerdo siempre como un maestro muy propio, con su saco, su corbata, director de secundaria. Procuró siempre que todos participáramos en el movimiento. Toda su vida fue un maestro revolucionario, desde su participación con el profesor Othón Salazar, y en distintos movimientos sociales. Vivió una fuerte persecución y por eso, hoy rendimos un homenaje al luchar y al maestro que nos dejó un enorme legado”, afirmó.
Compañeros de militancia, como Carmelo Enríquez Rosado, también narraron los difíciles años de la lucha clandestina y la desaparición de la Liga Comunista Espartaco, lo que dio origen a nuevas organizaciones políticas, que participaron activamente en las transformaciones democráticas del país desde los años 80 del siglo XX.
Los profesores Sabino González Martínez, integrante de la dirigencia de la sección 10, y Humberto Martínez Brizuela, de la CNTE-Politécnico, destacaron la ardua tarea realizada por el profesor Velasco Tobón tanto en las aulas, como en la organización y orientación política de sus compañeros maestros.
Velasco Tobón participó en paros magisteriales desde 1983
Activo dirigente magisterial, Velasco Tobón, participó en la organización de paros magisteriales desde 1983 en demanda de mejores condiciones de vida, democracia sindical y transformación política y social de México.
Líder sindical en la llamada primavera magisterial de 1989, al lado de miles de sus compañeros, mantuvo su compromiso con las causas magisteriales en las décadas siguientes.
Sus compañeros, recordaron que tras su jubilación en 2005, “se dedicó de lleno a la organización de comités en defensa del petróleo y para impulsar la transformación del país”, tarea que no abandonó hasta poco antes de su deceso.
En el homenaje a su larga trayectoria como maestro y luchador social, familiares, amigos y compañeros develaron una placa conmemorativa en la sede nacional de la CNTE, en Belisario Domínguez 32, Centro, donde también se instaló la exposición fotográfica “Una vida de lucha”.