Ni siquiera lo conozco. Andy sobre el tal Amilcar.
Mi sueño es el de Picasso; tener mucho dinero para vivir tranquilo como los pobres. Fernando Savater
Nos hagáis chilenas que, además, no las inventasteis vosotros, como su nombre indica, sino un español, Ramón Unzaga, que jugó en vuestro equipo nacional. Realizó la pirueta echando las piernas al cielo de Buenos Aires, sin apoyarse en el césped, en un partido entre Chile y Argentina. Raúl del Pozo.
Rafael Alberti: “El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar! ¿Por qué me trajiste, padre, a la ciudad? ¿Por qué me desenterraste del mar?”.
DE KAFKA
García Márquez, en sus inicios de reportero-escritor, leía con pasión a los grandes de la literatura. Admiraba y amaba a Hemingway. Faulkner, Borges. Los grandes. Presumido tal cual, en sus días de gloria dice que él no es más que un ‘pobre notario que copia lo que le ponen encima de su escritorio’. Cuenta su biógrafo que un día regresó a la pensión, ‘se quitó los zapatos y se tumbó en la cama. Leyó la primera línea de La Metamorfosis de Kafka: “una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en monstruoso insecto”. García Márquez recuerda que pensó, fascinado: “¡Mierda, así es como hablaba mi abuela!
El término mediático vino de Francia y lo aceptó enseguida la Academia.
Fernando Lázaro Carreter escribió que mediático se emplea para calificar lo concerniente a los medios de comunicación o lo transmitido por ellos en televisión e internet. «El vocablo pisa fuerte por nuestras prosas habladas y escritas, confiriéndoles un alto grado de distinción». Ahora temen que la sociedad mediática aliente a dos hijos de burro, el populismo y la demagogia. Los políticos, que en los últimos años utilizaron los halagos al populacho, las falsas promesas, los insultos a los partidos de la competencia para calentar los instintos primarios de la chusma, ahora están preocupados por una sociedad mediática que no controlan, que da alas al amarillismo, en la mermelada comunicativa de internet y en algunas televisiones donde se mezclan las calumnias.
Cuando vayas a hablar en público, párate bien para que te vean, habla claro para que te entiendan y cállate pronto para que te aplaudan. Abuelita de Jacobo Zabludovsky.
Cuando teníamos todas las respuestas nos cambiaron todas las preguntas.
Ángeles Mastreta: “escritor es quien escribe todos los días, todos los ratos libres y siempre que algo mira, aunque no tenga lápiz, ni teclas con las que dejar constancia de sus palabras”.
Periodista Julio Scherer: “Si el diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos”.
Penélope, esposa de Ulises, rey de Ítaca, tejía durante el día un sudario que destejía por las noches, frenando así el acoso de sus pretendientes, a quienes había prometido que se casaría de nuevo cuando la prenda estuviera terminada. De este modo logró ser fiel a su marido, que tardó 20 años en volver al hogar, tal y como relata Homero en La Odisea. Juan José Millas.
Quiero suponer que la mayoría de los mexicanos vimos en los dos primeros años del segundo mandato de Trump, a un presidente errático, y muy agresivo con los migrantes y con México, aunque algunas de sus presiones sentimos que fueron para bien de nosotros, como la presión contra el crimen organizado y los narco funcionarios.
La reciente elección de Estados Unidos le brinda al mundo la mejor imagen de un país democrático, cuyas instituciones funcionan a pesar de las presiones presidenciales. Un país que precisamente por esa libertad y esa democracia es líder del mundo. Con todos los defectos que le pueda encontrar cualquiera, la democracia norteamericana funciona. El pueblo habla en las urnas y quienes gobiernan se someten, cuando menos, a ese mandato.
Es inevitable observar las diferencias con nuestra casi extinta democracia mexicana, y sobre todo, las diferencias entre votantes. Allá, enormes grupos sociales que votaron a favor de Trump hace dos años, se sintieron traicionados por las políticas de su presidente, y decidieron sin ningún empacho, votar ahora por los opositores a Trump, siempre teniendo en cuenta el beneficio para su país, por encima del beneficio personal.
Aquí en México, resulta casi imposible que un votante reconozca que se equivocó al votar por un mal funcionario o un mal presidente. Los complejos del mexicano le impiden reconocer su error.En su ignorancia y falta de conocimiento cívico, piensa que por haber votado por alguien, está obligado a aplaudir todo lo que ese funcionario haga, sea bueno o malo. Incluso hay muchos que creen que por haber votado por alguien, forman parte de su equipo (en su imaginación porque el funcionario los ignora), y por lo tanto, están obligados no sólo a aplaudir cualquier cosa que haga el funcionario, sino incluso, defenderlo aún cuando su conducta pública sea justamente reprochable y reprobable.
Allá en Estados Unidos, el presidente Trump ofreció comprar votos, lo cual no es ilegal según su legislación.Ofreció cinco mil dólares a cada adulto norteamericano en caso de ganar su partido las elecciones intermedias. Y aún así, la mayoría de los votantes, decidieron escoger la opción opositora, para frenar las medidas que les disgustan del presidente Trump.
En México los votos se venden por quinientos pesos.No quiero pensar en un candidato que ofrezca noventa y cuatro mil pesos por cada voto.Ganaría con el 98% de los votos.¿Columnista, estás afirmando que la mayoría de la población vendería su voto y con ello el destino de la patria? ¡Si, quizá no el 98% de los mexicanos!Exageré por motivos histriónicos, pero estoy seguro de que una mayoría si vendería su voto y su patria por noventa y cuatro mil pesos.Basta ver cuántos venden su patria por cuatro mil quinientos mensuales en sembrando vida, o ciento diez pesos diarios de apoyo a viejitos, o los Ninis pornueve mil y pico de pesos al mes. O las señoras de más de sesenta años, y así podría poner infinidad de ejemplos.Todos ellos venden su voto a cambio de dinero. Y no se diga quienes cobran sus quinientos o mil pesos el día de la elección.
Grandes diferencias hay entre un pueblo que le interesa el futuro de su patria, y un pueblo al que solo le interesa tener unos centavos hoy, sin importar el mañana.Entre un pueblo que le reclama en las urnas a Trump el haber fallado en el cumplimiento de sus promesas de campaña, y un pueblo que justifica las mentiras del gobernante con el eterno ¨siempre ha sido así ¨. Un pueblo que aspira a un mejor presente y futuro como el norteamericano y que defiende su derecho a vivir mejor, en lo individual y en lo colectivo, comparado con un pueblo resignado a vivir cada día un poco peor, y que no mueve un dedo para mejorar.
Es increíble que teniendo una frontera compartida tan grande, los valores democráticos, no se hayan contagiado hacia el sur.La libertad de la cuál gozan los norteamericanos es algo impensable para los mexicanos, quienes la miran, la conocen, pero no se atreven a aspirar a ella.
Mientras la economía norteamericana esta basada en el libre mercado y el capitalismo, a veces rapaz.La economía mexicana busca una planeación central, y la posesión de las principales empresas de México como CFE y Pemex, en manos de un estado mediocre e incapaz de administrarlas sin pérdidas. Vivimos junto a la economía más grande del mundo, la economía que produce una cuarta parte de la riqueza mundial.Vemos como ha prosperado, cuáles reglas le han funcionado y cuáles no. Y sin embargo, los mexicanos somos incapaces de seguir su ejemplo, nos aferramos a dogmas e ideas probadamente fracasadas.Tal parece que mientras el norteamericano tiene la idea de triunfar en la vida, el mexicano trae incrustado en la sangre el fracaso y la mediocridad.Ambas ideas claramente reflejadas en la forma de vida del norteamericano promedio y del mexicano promedio.
Mientras México no se separe de sus complejos, de la absurda adoración a la corrupción y al criminal en el poder, México no podrá ser una nación próspera que saque a la mitad de su población de la pobreza, de la de verdad, no esa que dice que cualquiera que gane más de ciento sesenta y dos pesos diarios deja la línea de pobreza en el país.
Todo parece indicar que en Estados Unidos sí hay ciudadanos, que rescatan su propia democracia, que corrigen sus errores electorales y que critican con energía el actuar de los funcionarios, sobre todo de su presidente, con lo cual toman las que consideran las mejores decisiones para su vida y el futuro de su país.
Por contraste, en México, no existe esa masa crítica de ciudadanos que rescaten a laincipiente democracia mexicana,que corrijan sus errores electorales, y sobre todo, que estén atentos y con ojo crítico vigilando el actuar de sus funcionarios, sobre todo de su presidenta, y basados en esa vigilancia puedan tomar decisiones electorales que consideren puedan ser las mejores para el futuro de su país y de su propia vida.
Enorme el contraste y enorme la lección que nos dieron los estadounidenses a los mexicanos.
POR ESO ESTADOS UNIDOS ES GRANDE
Por: Jose Miguel Cobian
El Baldón // José Miguel Cobián Elías
Quiero suponer que la mayoría de los mexicanos vimos en los dos primeros años del segundo mandato de Trump, a un presidente errático, y muy agresivo con los migrantes y con México, aunque algunas de sus presiones sentimos que fueron para bien de nosotros, como la presión contra el crimen organizado y los narco funcionarios.
La reciente elección de Estados Unidos le brinda al mundo la mejor imagen de un país democrático, cuyas instituciones funcionan a pesar de las presiones presidenciales. Un país que precisamente por esa libertad y esa democracia es líder del mundo. Con todos los defectos que le pueda encontrar cualquiera, la democracia norteamericana funciona. El pueblo habla en las urnas y quienes gobiernan se someten, cuando menos, a ese mandato.
Es inevitable observar las diferencias con nuestra casi extinta democracia mexicana, y sobre todo, las diferencias entre votantes. Allá, enormes grupos sociales que votaron a favor de Trump hace dos años, se sintieron traicionados por las políticas de su presidente, y decidieron sin ningún empacho, votar ahora por los opositores a Trump, siempre teniendo en cuenta el beneficio para su país, por encima del beneficio personal.
Aquí en México, resulta casi imposible que un votante reconozca que se equivocó al votar por un mal funcionario o un mal presidente. Los complejos del mexicano le impiden reconocer su error.En su ignorancia y falta de conocimiento cívico, piensa que por haber votado por alguien, está obligado a aplaudir todo lo que ese funcionario haga, sea bueno o malo. Incluso hay muchos que creen que por haber votado por alguien, forman parte de su equipo (en su imaginación porque el funcionario los ignora), y por lo tanto, están obligados no sólo a aplaudir cualquier cosa que haga el funcionario, sino incluso, defenderlo aún cuando su conducta pública sea justamente reprochable y reprobable.
Allá en Estados Unidos, el presidente Trump ofreció comprar votos, lo cual no es ilegal según su legislación.Ofreció cinco mil dólares a cada adulto norteamericano en caso de ganar su partido las elecciones intermedias. Y aún así, la mayoría de los votantes, decidieron escoger la opción opositora, para frenar las medidas que les disgustan del presidente Trump.
En México los votos se venden por quinientos pesos.No quiero pensar en un candidato que ofrezca noventa y cuatro mil pesos por cada voto.Ganaría con el 98% de los votos.¿Columnista, estás afirmando que la mayoría de la población vendería su voto y con ello el destino de la patria? ¡Si, quizá no el 98% de los mexicanos!Exageré por motivos histriónicos, pero estoy seguro de que una mayoría si vendería su voto y su patria por noventa y cuatro mil pesos.Basta ver cuántos venden su patria por cuatro mil quinientos mensuales en sembrando vida, o ciento diez pesos diarios de apoyo a viejitos, o los Ninis pornueve mil y pico de pesos al mes. O las señoras de más de sesenta años, y así podría poner infinidad de ejemplos.Todos ellos venden su voto a cambio de dinero. Y no se diga quienes cobran sus quinientos o mil pesos el día de la elección.
Grandes diferencias hay entre un pueblo que le interesa el futuro de su patria, y un pueblo al que solo le interesa tener unos centavos hoy, sin importar el mañana.Entre un pueblo que le reclama en las urnas a Trump el haber fallado en el cumplimiento de sus promesas de campaña, y un pueblo que justifica las mentiras del gobernante con el eterno ¨siempre ha sido así ¨. Un pueblo que aspira a un mejor presente y futuro como el norteamericano y que defiende su derecho a vivir mejor, en lo individual y en lo colectivo, comparado con un pueblo resignado a vivir cada día un poco peor, y que no mueve un dedo para mejorar.
Es increíble que teniendo una frontera compartida tan grande, los valores democráticos, no se hayan contagiado hacia el sur.La libertad de la cuál gozan los norteamericanos es algo impensable para los mexicanos, quienes la miran, la conocen, pero no se atreven a aspirar a ella.
Mientras la economía norteamericana esta basada en el libre mercado y el capitalismo, a veces rapaz.La economía mexicana busca una planeación central, y la posesión de las principales empresas de México como CFE y Pemex, en manos de un estado mediocre e incapaz de administrarlas sin pérdidas. Vivimos junto a la economía más grande del mundo, la economía que produce una cuarta parte de la riqueza mundial.Vemos como ha prosperado, cuáles reglas le han funcionado y cuáles no. Y sin embargo, los mexicanos somos incapaces de seguir su ejemplo, nos aferramos a dogmas e ideas probadamente fracasadas.Tal parece que mientras el norteamericano tiene la idea de triunfar en la vida, el mexicano trae incrustado en la sangre el fracaso y la mediocridad.Ambas ideas claramente reflejadas en la forma de vida del norteamericano promedio y del mexicano promedio.
Mientras México no se separe de sus complejos, de la absurda adoración a la corrupción y al criminal en el poder, México no podrá ser una nación próspera que saque a la mitad de su población de la pobreza, de la de verdad, no esa que dice que cualquiera que gane más de ciento sesenta y dos pesos diarios deja la línea de pobreza en el país.
Todo parece indicar que en Estados Unidos sí hay ciudadanos, que rescatan su propia democracia, que corrigen sus errores electorales y que critican con energía el actuar de los funcionarios, sobre todo de su presidente, con lo cual toman las que consideran las mejores decisiones para su vida y el futuro de su país.
Por contraste, en México, no existe esa masa crítica de ciudadanos que rescaten a laincipiente democracia mexicana,que corrijan sus errores electorales, y sobre todo, que estén atentos y con ojo crítico vigilando el actuar de sus funcionarios, sobre todo de su presidenta, y basados en esa vigilancia puedan tomar decisiones electorales que consideren puedan ser las mejores para el futuro de su país y de su propia vida.
Enorme el contraste y enorme la lección que nos dieron los estadounidenses a los mexicanos.