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Después del periodo llamado revolucionario, la transición a la democracia y la regresión autoritaria los pendientes democráticos siguen siendo los mismos. Esto es : elecciones libres, instituciones autónomas, división de poderes, estado de derecho, derechos humanos, federalismo, sano y plural sistema de partidos y prensa libre, como elementos fundamentales para contar con sociedad de derechos y gobiernos funcionales y transparentes. Mucho de eso lo tuvimos a medias o nunca lo tuvimos; otro tanto fue simulación. Ahora es más limitado todo. La transición democrática no resultó lo plena que se esperaba, fue reversible. Resurgió con otros colores y liderazgos la aplanadora electoral, se recorta la pluralidad y se fusiona al gobierno con el partido vuelto oficial. En términos generales no se avizora un futuro luminoso para nuestro país. Faltan las definiciones claves del relevo: autonomía presidencial o maximato. Formas nuevas al menos o la repetición demagógica y caudillista.
El gran déficit radica en la sociedad civil, la organizada, en la ciudadanía en plenitud. De su ejercicio de derechos y libertades depende nuestro nivel de democracia. No es por medio de monólogos y consignas, seudo ideologías y ocurrencias, carismas mitómanos, asambleismo y doctrinas transnochadas como se forma ciudadanía. Para que sea tal van sus derechos en primer lugar, el respeto absoluto a su forma de pensar , el proporcionarle información puntual, fomentar su participación en las elecciones y en la vida pública, alentar su organización, no hacerla masa amorfa y no verla como clientela electoral. Una visión democrática, honesta y consecuente, trabajaría en formar ciudadanía para tener una sociedad sana y participativa. Necesitamos ciudad críticos, cuyas opiniones se respeten desde el poder. A más participación ciudadana mayor fortaleza de nuestra democracia. Es el voto y sus efectos, es la vida pública y la vida privada, son los derechos, son las libertades. Es lo indispensable para vivir en sociedad, como individuos libres, con visión de futuro y con proyecto democrático. No es cuestión de darle más o menos importancia a determinado partido político,las exigencias son para todos, porque en general son bastante similares. Si no se actualizan y regeneran van a terminar como simples cascarones y estorbando a la democracia. Una oxigenación de la democracia mexicana pasa por la refundación de nuestro sistema de partidos, hoy reducidos a cascarones burocráticos y cúpulas de auto consumo. Han dejado de cumplir con sus obligaciones democráticas y constitucionales. Es urgente su propia reflexión para que nos digan qué van a hacer con los problemas de nuestro país, cuál es su idea sobre la sobre representación y la demolición del poder judicial; esos y la inseguridad son los grandes temas que le interesan a los mexicanos; son los asuntos que los partidos omiten, a pesar de que nos salen muy caros. Si al menos hicieran un intento por ser útiles.
Sin ciudadanía plena no hay transformación alguna y mucho menos la pomposa “ revolución de las conciencias”.
Recadito : seguimos esperando el balance de los partidos de oposición.
LAS IDEAS Y OPINIONES AQUÍ EXPRESADAS SON RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DEL AUTOR Y NO NECESARIAMENTE REFLEJAN EL PUNTO DE VISTA DE REVISTA REPUBLICA.COM.MX.
Opinión Uriel Flores Aguayo
El gran déficit radica en la sociedad civil, la organizada, en la ciudadanía en plenitud. De su ejercicio de derechos y libertades depende nuestro nivel de democracia. No es por medio de monólogos y consignas, seudo ideologías y ocurrencias, carismas mitómanos, asambleismo y doctrinas transnochadas como se forma ciudadanía. Para que sea tal van sus derechos en primer lugar, el respeto absoluto a su forma de pensar , el proporcionarle información puntual, fomentar su participación en las elecciones y en la vida pública, alentar su organización, no hacerla masa amorfa y no verla como clientela electoral. Una visión democrática, honesta y consecuente, trabajaría en formar ciudadanía para tener una sociedad sana y participativa. Necesitamos ciudad críticos, cuyas opiniones se respeten desde el poder. A más participación ciudadana mayor fortaleza de nuestra democracia. Es el voto y sus efectos, es la vida pública y la vida privada, son los derechos, son las libertades. Es lo indispensable para vivir en sociedad, como individuos libres, con visión de futuro y con proyecto democrático. No es cuestión de darle más o menos importancia a determinado partido político,las exigencias son para todos, porque en general son bastante similares. Si no se actualizan y regeneran van a terminar como simples cascarones y estorbando a la democracia. Una oxigenación de la democracia mexicana pasa por la refundación de nuestro sistema de partidos, hoy reducidos a cascarones burocráticos y cúpulas de auto consumo. Han dejado de cumplir con sus obligaciones democráticas y constitucionales. Es urgente su propia reflexión para que nos digan qué van a hacer con los problemas de nuestro país, cuál es su idea sobre la sobre representación y la demolición del poder judicial; esos y la inseguridad son los grandes temas que le interesan a los mexicanos; son los asuntos que los partidos omiten, a pesar de que nos salen muy caros. Si al menos hicieran un intento por ser útiles.
Sin ciudadanía plena no hay transformación alguna y mucho menos la pomposa “ revolución de las conciencias”.
Recadito : seguimos esperando el balance de los partidos de oposición.
