El mosaico político, social y económico de México

Por Comunicación Estratégica

Camaleón

La gran diversidad de etnias localizadas en diferentes entidades del territorio nacional, la diversidad cultural en el norte, centro y sur del país, el desigual desarrollo del sector agropecuario e industrial, el acontecer de las gestas de independencia y revolucionaria en cada territorio estatal, la evolución política en cada una de las entidades de la república mexicana ha modelado sus respectivas condiciones socioeconómicas. El Norte, el Centro y el Sur de México no presentan características similares en su desarrollo económico y político, de allí que sugiera la imagen de que es un mosaico multicultural, social y político.

Sin duda lo es. Aunque no es de nuestro agrado se antoja oportuno repetir la lacerante frase: “en México, mientras el norte trabaja y el centro piensa, el sur descansa”. Esa sentencia carece de veracidad, sin embargo, es objetivamente cierta la gran diferencia que existe entre el desarrollo económico de algunas entidades del norte de México respecto de la pobreza imperante en el sur y sureste del país. Por acentuar otra particularidad, el avance político oposicionista permeó del norte hacia el sur, aunque esa es una historia digna de comentario aparte.

Al margen de su pronunciada tendencia de torcer la realidad, López Obrador siendo presidente intentó privilegiar al sureste mexicano con obras que supuestamente detonarían el desarrollo económico regional, lamentablemente su aptitud para la gestión publica no se equipara con su capacidad para la maniobra política y esa limitante favoreció la proyección de obras de costo multimillonario pero sin el anclaje de diseños apropiados para la región y circunstancias socioeconómicas.

Nacidas más por inspiración que de estudios serios. sustentables y bien documentados las obras del Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas y el Tren Interoceánico nacieron para perder, ya que hasta ahora subsisten gracias al subsidio gubernamental. Felipe Calderón no construyó la refinería en Tula porque escuchó las voces de expertos avisando que Pemex pierde en el ramo de la refinación, Peña Nieto dejó en suspenso su idea del Tren en Yucatán porque la clase empresarial de esa región le mostró con números la inconveniencia de ese proyecto.

El tren de pasajeros del istmo hacía mucho dejó de funcionar por incosteable. Pese a esos antecedentes históricos López Obrador se empecinó en construir el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas y reanudar el tren de pasajeros del Istmo. Las consecuencias las estamos observando, sobre todo el gobierno obligado a distraer miles de millones de pesos para sostener el funcionamiento e esas obras que ojalá algún día obtengan buenos rendimientos.    

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