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@LíneaCalientePor Edgar Hernández*
Xalapa ha tenido en los últimos lustros pésimos gobernantes.
Para el mal recuerdo quedaron Reynaldo Escobar, el tibio de David Velásco, la excéntrica Elizabeth Morales, el mariguano de Hipólito y el Conserje, también autollamado “albañil”, Ricardo Ahued, todos superados por la actual Daniela Griego, una alcaldesa totalmente transparente, sin presencia, carisma o liderazgo.
Y lo peor, con cero resultados.
Acaso por ello está ubicada en el último lugar a nivel nacional en preferencia ciudadana.
Y no es para menos.
La Atenas Veracruzana, la también llamada Ciudad de Las Flores, vive en un estado de inseguridad incontrolable, no supera el primer lugar en baches, es asiento de una rama del Cartel del gobierno, el “Grupo Sombra”, tiene serios problemas de agua, el tránsito está fuera de control y con un crecimiento urbano y habitacional desordenado que creció en un 300 por ciento.
Xalapa, graves dolores de cabeza.
El Cartel Inmobiliario estableció sus reales en la ciudad capital con un récord de 18 mil denuncias de fraudes y despojos revelados por la propia Elizabeth Morales y, en otro sentido, la época de lluvia tiene paradójicamente sin agua entubada a la ciudad. Y, para colmo, los apagones se pusieron de moda.
En Xalapa, la orgullosa Xalapa, desaparecieron los ocho ríos. Para el recuerdo quedaron los arroyos y manantiales Chiltoyac, Ánimas, Xallitic, Techacapan y Tlalmecapan, así como los ríos Sedeño, Carneros, Sordo, Santiago, Zapotillo, Castillo y Coapexpan y los lagos artificiales y algunos naturales en donde hoy solo transita el drenaje.
Ahí está como testigo maloliente para el mal recuerdo el lago de Animas convertido en un excusado.
Hoy la Xalapa, otrora desbordada de agua pura y cristalina, se trae de Puebla.
Todo ello en el marco de un desbordado asentamiento del ambulantaje ocupa el 50 por ciento de los espacios urbanos calles y avenidas, así como los 18 parques de la ciudad capital.
Mientras la Griego no se ve, ni se siente, nomás no crece.
Es transparente. No luce. Nahle no la pela y no hay obra pública que llame la atención o la distinga.
El centro histórico prácticamente se cerró a la circulación ante las repetidas protestas ciudadanas todos los días y a todas horas que nadie atiende y su Palacio, que, por supuesto, en nada compite con el de mármol de la gobernadora, está plagado de aviadores, lastre que no ha podido superar al igual que las transas y los millonarios negocios en el organismo del agua, CMAS.
Y la lista de reclamos no para.
Poco gusta el tono opaco de la disminuida edil que remite su gestión a visitas domiciliarias, actos entre sus pocos amigos y ese sensible malhumor que le caracteriza.
Para la capital de la cultura cero cultura, solo la muestra folclórica de su mochila en la espalda que no suelta, al igual que sus dos que tres amanuenses que le musitan al oído ¡Eres la mejor!
Xalapa con Griego, oriunda de Minatitlán con una familia disfuncional y de escándalos, que incluso llevaron a la cárcel al juez Florencio Hernández Espinoza, adscrito al Distrito Judicial de Coatzacoalcos a quien la familia Griego lo acusó de extorsión sin más pruebas que el dicho de un familiar delincuente.
Solo para el buen recuerdo quedaron el memorable paso de los alcaldes de la talla de Pedro Coronel, Manolo Fernández, don Guillermo Zúñiga, Salvador Valencia, Méndez de la Luz, Américo Zúñiga y la distinguida María Amparo Álvarez.
¡Ah, que tiempos señor don Simón!
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
