Bajo Reserva
No conformes con decir que la corrupción del clan Taddei es obra del exconsejero Lorenzo Córdova, desde el gobierno retrocedieron algunas décadas para buscar a quién echarle la culpa del escándalo. En la mañanera de ayer, la secretaria Anticorrupción, Raquel Buenrostro, dijo que la red de contratistas tiene 27 años, pero que los famosos hermanos Alfredo y Raymundo Hernández Casillas comenzaron a trabajar en 1983 en la Secretaría de Gobernación y brincaron en 1989 al CISEN con Carlos Salinas de Gortari como presidente y Fernando Gutiérrez Barrios como secretario de Gobernación. Nos adelantan que pronto vendrán las pruebas de que Miramón y Mejía estuvieron vinculados al cochinero del INE, lo mismo que Xicohténcatl el Joven, en sus ratos libres como líder de las fuerzas tlaxcaltecas que se aliaron con Hernán Cortés. ¡Tenochtitlán a tus pies, Chamaquito!
Nos cuentan que quien nomás no encuentra reflectores en su país y los anda buscando a distancia en el nuestro es Ken Salazar, exembajador de Estados Unidos en México. Don Ken, quien no es muy tomado en cuenta en el Partido Demócrata –y mucho menos entre los republicanos–, organizó una conferencia remota con la prensa mexicana para hablar de los resultados de la elección intermedia en la que la ola azul se llevó a Donald Trump y anunció, como si todos lo estuvieran esperando, que próximamente vendrá otra vez a México. Don Ken anda promoviendo su libro y asegura que tiene la fórmula para lograr una Norteamérica unida. ¿Será que extraña a su examigo del alma que vive en una quinta en Palenque? La verdad es que en tierras mexicanas, ni Ken lo busque.