Van por tu dinero
Sí, están desesperados, y lo vas a pagar tú. Por supuesto, lo vas a pagar sin que haya rendición de cuentas, consecuencias reales por los 600 mil millones del huachicol fiscal.
Los populismos, particularmente los progres, siguen todos el mismo camino. Primero, sueltan billetes a mansalva. Se trata de crear multitudes no solo leales, sino dependientes del dinero del caudillo, que por supuesto no es suyo, para aferrarse al trono por la vía del asistencialismo. Luego, cuando el dinero se acaba, a punta de “apoyos”, corrupción y “elefantes blancos” —la santísima trinidad de la izquierda—, y, en paralelo, la inversión desaparece, la generosidad da paso a la voracidad. Para mantener la rapiña de los cuates y la lealtad del “pueblo”, el populismo, tan generoso, se vuelve un depredador. Sin un centavo, se lanza a financiarse con la ciudadanía. Con, se entiende, la que tiene algo que aportar a la causa, no con los de la red clientelar.
México no es diferente. AMLO se puso a repartir lana en eso que llaman “programas sociales”, tremendo eufemismo; en refinerías que no refinan lo que prometieron, pero se incendian; trenes mayas que no se descarrilan, sino que tienen “incidentes de vía” mientras pierden decenas de millones; líneas aéreas que cuestan otra lanota cada día, y vacunas que nunca aparecieron.
Sí, están desesperados, y lo vas a pagar tú. Por supuesto, lo vas a pagar sin que haya rendición de cuentas, consecuencias reales por los 600 mil millones del huachicol fiscal, investigaciones a los que repartieron contratos entre los amigotes y familiares o, de perdida, un mínimo ejercicio de crítica-autocrítica por toda la lana que no fue a dar al abasto de medicamentos, los servicios del IMSS o la lucha contra el COVID-19, y sí a Pemex, los trenes y los aeropuertos. Ah, o a los insumos médicos con sobreprecio.