Van por tu dinero

Julio Patan

Malos Modos

Sí, están desesperados, y lo vas a pagar tú. Por supuesto, lo vas a pagar sin que haya rendición de cuentas, consecuencias reales por los 600 mil millones del huachicol fiscal.

Los populismos, particularmente los progres, siguen todos el mismo camino. Primero, sueltan billetes a mansalva. Se trata de crear multitudes no solo leales, sino dependientes del dinero del caudillo, que por supuesto no es suyo, para aferrarse al trono por la vía del asistencialismo. Luego, cuando el dinero se acaba, a punta de “apoyos”, corrupción y “elefantes blancos” —la santísima trinidad de la izquierda—, y, en paralelo, la inversión desaparece, la generosidad da paso a la voracidad. Para mantener la rapiña de los cuates y la lealtad del “pueblo”, el populismo, tan generoso, se vuelve un depredador. Sin un centavo, se lanza a financiarse con la ciudadanía. Con, se entiende, la que tiene algo que aportar a la causa, no con los de la red clientelar.

México no es diferente. AMLO se puso a repartir lana en eso que llaman “programas sociales”, tremendo eufemismo; en refinerías que no refinan lo que prometieron, pero se incendian; trenes mayas que no se descarrilan, sino que tienen “incidentes de vía” mientras pierden decenas de millones; líneas aéreas que cuestan otra lanota cada día, y vacunas que nunca aparecieron.

Como aparte la inversión está por los suelos, por el efecto combinado de la llamada reforma al Poder Judicial, la extorsión, los asaltos de tráileres en las carreteras y, en general, la animadversión chaira por la iniciativa privada, sin mencionar que ya en el sexenio pasado se quemaron todos los ahorros y fideicomisos neoliberales, no hay de otra: llegó la hora de ir por ti, ciudadano. Por tu dinero. Por el tuyo, propiamente, y el de quien se deje, en donde se pueda. Ahí está el aumento brutal a los prediales en la Ciudad de México que la jefa de Gobierno niega con notable cara dura —no dejes que te engañen: es un aumento brutal—, la idea de subir el impuesto a los turistas en Quintana Roo, otros aumentitos en los servicios de los consulados y el uso de Afores, porque hay que rascar de donde pueda, o, antes, los intentos de “ajuste” —otro eufemismo—, a veces exitosos, otras veces pospuestos, al alcohol, el tabaco, el chesco o la comida chatarra.

Sí, están desesperados, y lo vas a pagar tú. Por supuesto, lo vas a pagar sin que haya rendición de cuentas, consecuencias reales por los 600 mil millones del huachicol fiscal, investigaciones a los que repartieron contratos entre los amigotes y familiares o, de perdida, un mínimo ejercicio de crítica-autocrítica por toda la lana que no fue a dar al abasto de medicamentos, los servicios del IMSS o la lucha contra el COVID-19, y sí a Pemex, los trenes y los aeropuertos. Ah, o a los insumos médicos con sobreprecio.

¿Qué puedes hacer? Me encantaría tener una respuesta, pero esta columna, como tal vez haya podido comprobar, no tiene como objetivo dar soluciones, sino motivos de angustia.