T-MEC, ¿“libre de temas políticos”? // Tortuoso proceso de “revisión” // Trump, chantajista y perverso

Carlos Fernandez-Vega

Mexico SA 

Marcelo Ebrard, secretario de Economía, se muestra “muy confiado” en el futuro del T-MEC, sobre todo porque las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos “se han mantenido libres de temas políticos”, según dice, como si las elecciones de medio término en el vecino del norte –a celebrarse el próximo 3 de noviembre y que apuntan a un resultado catastrófico para el magnate naranja– no tengan un peso específico en las constantes presiones y chantajes del actual inquilino de la Casa Blanca, por mucho que el funcionario mexicano asegure que “en el diálogo comercial no han salido las críticas que hace el presidente Donald Trump al gobierno mexicano u algún otro tema político de ambas naciones”.

En vía de mientras, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ofrece su lectura sobre este tema: “Especialmente para México, el proceso de revisión del T-MEC será relevante no sólo por sus posibles efectos sobre los flujos comerciales entre los tres países norteamericanos, sino también por las implicaciones que pueda tener para la localización de inversiones, las estrategias de deslocalización cercana y la configuración futura de las cadenas regionales de valor. La dinámica de la revisión podría verse afectada de modo importante por el resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos”.

El organismo especializado de la ONU recuerda que el pasado primero de julio se inició formalmente la revisión del T-MEC, y a diferencia de la mayoría de los acuerdos comerciales, éste no tiene una duración indefinida, sino de 16 años (es decir, hasta el primero de julio de 2036). La revisión tiene por objeto determinar si las partes deciden renovarlo por otros 16 años. En caso contrario, se prevé que el acuerdo permanezca vigente por los próximos 10 años, luego de lo cual expiraría. El principal factor de incertidumbre es la posición de Estados Unidos, que ha manifestado que no está dispuesto a renovar el acuerdo en su forma actual.

Uno de los principales objetivos de Estados Unidos es reducir el déficit comercial con sus socios en dicho acuerdo, que ha aumentado continuamente desde su entrada en vigor en 2020, principalmente por la profundización del déficit con México. Otro de sus objetivos estratégicos es cerrar espacios para que empresas chinas utilicen a los socios del T-MEC (especialmente a México) como plataformas de exportación hacia Estados Unidos.

Las primeras rondas de consultas y negociaciones entre Estados Unidos y México, iniciadas en mayo de 2026, sugieren que la revisión del acuerdo podría centrarse en temas sectoriales específicos como las reglas de origen para los sectores automotor, del acero y el aluminio, los requisitos de contenido regional y estadunidense en manufacturas estratégicas y cuestiones relacionadas con seguridad económica, resiliencia de cadenas de suministro y política industrial. Diversos analistas han señalado que la revisión podría incluir acuerdos o entendimientos sectoriales en áreas consideradas prioritarias por la administración estadunidense –como automóviles, acero, aluminio, cobre, semiconductores, productos farmacéuticos y agricultura– como alternativa a una eventual revisión integral del tratado.

En suma, es probable que la revisión del T-MEC se extienda más allá del ámbito comercial y se convierta en un espacio de negociación sobre política industrial, seguridad económica y reorganización de cadenas de suministro. Las complejidades que reviste este proceso quedaron en evidencia con el fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos y Canadá a fines de agosto, durante las cuales el primero habría planteado diversas exigencias a su contraparte en ámbitos que exceden la regulación de los flujos comerciales bilaterales.

Las rebanadas del pastel

Y a menos de tres semanas de la elección intermedia, el gorila Trump sube de tono.

X: @cafevega

cfvmexico_sa@hotmail.com