Sacudirse a Taddei
Una vez que se han dado a conocer solamente algunas de las tranzas y modos que imperaban en el INE, la presidenta Sheinbaum y la estructura oficialista se ha dedicado con denuedo a decir que Taddei no era de Morena, que en tal caso puede ser vinculada a Lorenzo Córdova y hasta a Ernesto Zedillo. Ridículo, pero creen que eso se puede lograr.
Todavía no hay cifras públicas sobre la dimensión del daño que la señora Gudalupe Taddei le ha hecho a la vida pública en su conjunto. Lo que es un hecho es la demolición institucional y moral del INE. Si el INE era un referente de nuestras instituciones fue por su transparencia, su capacidad de trabajo, su solvencia técnica; un lugar en el que se daba cita la pluralidad, la argumentación y la especialización.
Hoy ese recinto es un casino, una cueva de ladrones, un recinto mafioso. Y que no quepa duda, todo es obra de Morena. A Guadalupe Taddei Morena la metió entre los aspirantes, la colocó en el sorteo, la sacó ganadora, le aplaudió, la festejaron, le cambiaron la ley para que hiciera las cosas al antojo de ella y de ellos y, finalmente, la corrieron. Es claro: es obra, producto y realización de Morena.
Me parece que no hemos visto todo en torno al escándalo. En este asunto se subirá cualquiera que tenga un agravio con el INE o con el proveedor de apellidos Hernández Casillas. Así que súmele usted lo que quieran decir otros proveedores hechos a un lado por la mafia que mandaba, exfuncionarios despedidos injustificadamente, funcionarios humillados por Taddei y el empresario y las consejeras y consejeros electorales que también sufrieron los ataques de la parejita en desgracia.
Hasta ahora la feria de filtraciones en prensa nos han permitido saber de contratos amañados, cartelización de proveedores, sobreprecios, adjudicaciones directas, lujos, champaña, viajes, excesos y hasta conductas depravadas. El INE como pasillo central de un burdel.
Viene ahora el proceso de elección de quien deberá estar al frente del INE. No parece ser algo sencillo el trabajo que deberán sacar adelante los diputados que son los responsables del nombramiento. Sería ideal encontrar alguien que logre un consenso, pero esta palabra no figura en el diccionario de la cuarta transformación. Nuestra democracia tiene ya muchos años sobre regulada por eso en las características para participar en ese tipo de nombramientos se ponen tantos requisitos que no pareciera que una persona normal los pudiera cumplir.
Experiencia pero que no haya trabajado en tales lados; conocimiento, pero que no los haya puesto a disposición de nadie; capacidad, pero nunca manejado una estructura gubernamental; estudios de excelencia y sin participar activamente en la política. Todo eso para que acabe saliendo en una tómbola una señora como Guadalupe Taddei.
Por lo pronto no queda más que estar a la espera de la misión diputadil que tardará unas semanas. En lo que eso sucede veremos salir más lodo de los nefastos personajes que estelarizan el escándalo de la autoridad electoral y también seguiremos atestiguando el inútil esfuerzo de los morenistas: sacudirse a Taddei.
